Los Mellizos Orellana
Nota de Tucutur:
Gracias a Dios en mi vida he conocido gente rica y pobre material y espiritualmente, con todas sus variantes intermedias. De todos ellos he aprendido que, sin importar las circunstancias, lo que nos hace buenas o malas personas es lo que llevamos dentro y como interactuamos con ese entorno fortuito.
Como es de esperar, los mellizos Orellana no escapan a esta particularidad humana y podemos reconocer en la huella que están dejando en su vida, con circunstancias adversas o no, que tipo de espíritus habitan esas personalidades.
Famaillá ya no es un pueblo o una ciudad: Famaillá es un sentimiento de dos personas, materializado en sus calles.
Néstor 

EnriqueEntrevista al Sr. Intendente Juan Enrique Orellana
"Nosotros venimos de un hogar humilde; y la vida nos ha premiado con la posibilidad cumplir muchos sueños y anhelos. Por esos es que no olvidamos nuestros orígenes; nuestra humilde casa, cuando lustrábamos zapatos, vendíamos pan, rosquete, o el diario en los trenes y la feria.
Desde nuestra juventud hemos abrazado nuestra causa que es el justicialismo, ese peronismo que reflejaba nuestra expectativa de vida para poder ser útil a la sociedad por eso es que a pesar de los trabajos, de la falta de tiempo y las dificultades, nos hemos superado, estudiando, capacitándonos para ser más útiles a nuestra sociedad.
Claro que no todo ha sido color de rosa, nos ha costado mucho llevar adelante todo esto. Cuando recién nos presentábamos; nuestra propia gente nos decía "qué pueden llegar a ser ustedes...si han sido lustradores, feriantes...y ahora quieren gobernar un pueblo...". Pero nosotros sabíamos que teníamos la capacidad para llevar adelante un proyecto transformador y revolucionario que dé respuestas a los problemas concretos de nuestra sociedad. Y así fue, hemos trabajado desde el primer día; realizando obras; mejorando los servicios; incrementando el capital del municipio; tratando de ayudar a la gente, desde el más humilde trabajador, los jóvenes, los estudiantes, hasta el más encumbrado empresario de la ciudad. Y hoy vemos los resultados; cómo Famaillá, siendo un pueblo chico, se ha transformado en una de las ciudades más pujantes, desde el ámbito comercial, industrial, y también desde la proyección cultural y turística.
 
JosťEntrevista al Sr. Legislador José Fernando Orellana
"La vida, la lucha diaria, no es fácil; siempre tiene dosis de sacrificio, de esfuerzo y de perseverancia. En ese sentido la lucha fue para nosotros por partida doble; porque cuando uno viene de un hogar humilde cuesta mucho más; puesto que uno tiene que comenzar de cero. Y, cuando uno quiere ser candidato, cuando quiere aspirar, cuando quiere progresar y cuando quiere ingresar en la arena pública, en la actividad política; el mismo par, el mismo vecino, el amigo que se crió con uno, el compañero de la feria cree que es un sueño de locos; creen que es imposible, creen que uno divaga. Entonces dicen: "...Cómo viniendo muy de abajo...quieren aspirar, quieren subir, quieren llegar arriba." Es lógico; uno también padece la subestimación, a veces la degradación, el desprecio que se sufre por no haber nacido en un hogar acomodado. Pero personalmente, igual que Enrique, nos sentimos orgullosos de nuestros padres, de nuestros familiares, de nuestra familia, de nuestra vecindad, de nuestro hogar, humilde como es; nos sentimos orgullosos de se famaillenses...
Pero, no solo hay que luchar para llegar; el gran reto es mantenerse. Sobre todo, en un pueblo como Famaillá que siempre fue gobernado por la gente que se consideraba de mejor posición económica. Entonces cuando uno llega, te subestiman diciendo que no vas a durar 6 meses. A pesar de esto no nos refugiamos en el resentimiento, sino que, por el contrario, nos llevó a comprometernos mucho más, a superarnos, perfeccionarnos, para poder adecuarnos a la realidad. Claro que no se trata solo de perfeccionarse, superarse y ponerse a la altura de las circunstancias; sino que también, uno tiene que tener la visión, estar alerta, saber ponerse a la altura de los acontecimientos para saber donde estamos parados; para que de esa manera podamos proyectarnos y tener la visión de que es lo que se debe hacer en cada una de la cosas que proyectamos y en cada una de las cosas que vamos realizando. Indudablemente, uno no puede dejar de estar con los pies sobre la tierra. Todo lo que uno quiere y los que uno desea lo puede concretar, lo puede realizar, siempre y cuando los sueños sean con los pies sobre la tierra, realizables. Tampoco hay que perder de vista que las cosas que uno hace en la vida pública se hacen en equipo; no sirven las individualidades.
También es muy importante el compromiso con la palabra. De nada valdría la palabra si no somos capases de concretar lo que decimos. La mejor manera de poder demostrar es hacer; por eso nosotros entendemos que uno cumple una función social, que debemos ser solidarios, estar al lado de la gente, escucharla, abrir la puerta de nuestra oficina y de nuestra casa par atenderla, darle una mano cuando se puede y cuando no se puede, también uno tiene que decirle la verdad a la gente. Eso permite tener un plus de credibilidad y que las personas que llegan a nosotros y que pueden tener la sensación que no están ante un funcionario únicamente, sino que también están ante la presencia de un amigo; que pueden contar con nosotros en los buenos momentos, para disfrutar y compartir de algunos beneficios de algunas cosas propias de un nuestras gestiones y que son resultado de nuestro quehacer cotidiano. Pero también la gente sabe que puede contar con nosotros en los momentos de adversidad. Porque no alcanza con la actitud de afecto, hay que ser constructivos, con el decir y con hacer..."mejor que decir es hacer", decía Perón, mejor que prometer es realizar; y en ese sentido, Famaillá hoy es una comunidad que irradia una sensación de solidaridad por parte de los funcionarios públicos. Y no es solamente para la gente de Famaillá, sino que hacia nosotros viene gente de toda la provincia por gestiones, por trabajo, por cuestiones que uno va a prendiendo, y que uno trata de serle de utilidad a la gente.
Famaillá, de ser un pequeño pueblo se ha convertido en una gran ciudad. Somos una de las ciudades más visitadas".